martes, 22 de diciembre de 2009

El cuervo y la zorra olvidaron a Esopo


EL CUERVO Y LA ZORRA OLVIDARON A ESOPO

Esta vez lo que el viejo cuervo traía en su pico era un simulacro de queso. El mundo había cambiado, se había hecho mucho más grande, o, quizás, un poco más pequeño. Quién podía asegurarlo. Había toda una naturaleza artificial superpuesta a la naturaleza primera y las cosas ya no eran las cosas, ni sus nombres sus nombres. Y nadie se movía.
Cuando el cuervo se posó en el poste del tendido eléctrico, la zorra ya hacía un tiempo que lo estaba esperando.
Como un viejo actor que toda su vida ha representado el mismo papel y declama su parlamento con la cabeza puesta en otra cosa, la zorra volvió a repetir los mismos halagos, idénticas adulaciones, el perdurable rosario de sus cansadas mentiras. Desplegaba sin verdaderos deseos de triunfar los artificios de una retórica ya agotada. Por el este una especie de nube amenazaba una lluvia postiza que volvería a caer sobre mojado.
El cuervo, aunque no recordaba ya cuándo había dejado de creer en las palabras de la zorra y en todas las moralejas de cuentos y fábulas, volvió a interpretar su papel en el rito. Ahuecando sus astrosas plumas, lanzó los dos convencionales graznidos y dejó caer otra vez el simulacro de queso.
Luego, como hacía siempre en los últimos años, la zorra esperó al cuervo junto a la fábrica abandonada. Y, antes que llegara la lluvia verdosa, compartieron aquella miseria mientras maldecían sin más los tiempos fingidos en que les había tocado sobrevivir.

Conrado Santamaría

sábado, 12 de diciembre de 2009

Las legiones romanas de José Ángel Valente


LAS LEGIONES ROMANAS


...toda la fuerza enemiga ha sido puesta fuera
de combate. ¿Quién lucha entonces?

INTERPELACIÓN DE UN SENADOR


Las legiones romanas aún se baten
desde hace dos mil años
en los pantanos y los arrozales.

Un Buda tuerto de mirarlas pasa
errabundas consignas al loto y la tortuga.

El enemigo ha sido aniquilado
cuatro mil veces en tantos dos mil años
y las legiones aun se baten
contra los mismos muertos.

¿Cómo?

Nadie recuerda cómo fue el comienzo
ni quién tuvo la culpa
ni por qué la victoria no saluda
a las heroicas águilas que caen, caen, caen.

Un pato chapotea en poca agua,
el bambú es inflexible,
secreto el limo en los cañaverales.

Arriban nuevas águilas que manda
remoto el Capitolio, gomitas pompeyanas
para mascar (costumbre de este pueblo
de sutiles colosos), sexo en latas
y un gran dólar inflable
de nueva fabricación o cuño nuevo
para todo el imperio, imperio
sacro, por los siglos
de los siglos.
Salud.


JOSÉ ÁNGEL VALENTE





CUESTIONES

1.- Busca información acerca de la vida y la obra de José Ángel Valente y haz un breve resumen.

2.- ¿A qué grupo poético perteneció este poeta? ¿Cuáles eran las principales características literarias e ideológicas del grupo? ¿Coinciden con las de este poema?

3.- Hasta que no llegamos al final del poema no comprendemos cabalmente su significado. ¿De qué pueblo nos está hablando el poeta? ¿Con qué tres rasgos lo caracteriza? ¿De qué guerra nos habla? Busca una breve información sobre esta guerra. Para ayudarte, piensa que el poema fue escrito en los años 60.

4.- ¿Por qué se titula el poema “Las legiones romanas”? ¿Qué representan estas legiones si consideramos que llevan combatiendo dos mil años y el enemigo ha sido aniquilado ya cuatro mil veces? Piensa en el verso “para todo el imperio, imperio”.

5.- Y lo más importante (en realidad el tema del poema), ¿por qué la victoria nunca saluda a las legiones? Para contestar, piensa en los siguientes versos:

Un pato chapotea en poca agua,
el bambú es inflexible,
secreto el limo en los cañaverales.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Latín, lengua viva


¿Sabía usted que todavía hoy, en pleno siglo XXI, se publican diarios y revistas en latín, y se emiten programas de radio y de televisión en latín?
El latín, en efecto, sigue vivo, y debe adaptarse ampliando su vocabulario para poder designar los nuevos inventos y realidades de la informática y la telecirugía, de internet y el sida, de los rascacielos y la nanotecnología. De otro modo, los periodistas neolatinos no podrían expresar de forma cabal nuestro mundo actual.
A modo de muestra, allá va una pequeña colección de vocablos neolatinos que asombrarían a los grandes escritores de Roma si por un milagro levantaran la cabeza. ¿Qué pensaría Cornelio Celso del aséptico chirurgium (quirófano) o del mortífero SCDI (syndrome comparati defectus immunitatis, el sida)?
¿Con qué admiración contemplarían Cicerón, Terencio y Séneca inventos modernos de la técnica como el pulveris hauritorium (aspiradora), la astropolis (estación espacial), el telephoniolus o telephonicium cellulare (móvil), el sphaerigraphum (bolígrafo) o, sobre todo, el computatrum (ordenador) que nos permite navegar por internetum (Internet) y el cyberspatium (ciberespacio)?
Es fácil imaginar también a Catulo, Marcial y Tácito aterrorizados ante armas diabólicas como la ampulla Molotoviana (cóctel molotov) o el pyrobolus atomicus (bomba atómica).
O a Salustio, Petronio y Plauto acudiendo diligentes a la schola autocinetica (autoescuela) para aprender el manejo de una birota automataria (moto) o, quién sabe, tal vez incluso un autocinetum (coche) con su sedecula puerilis (sillita de seguridad para niños) y todo.
Mientras Juvenal y Horacio entran en un pantopolium (supermercado) para comprar alimentos hoy tan romanos como la pasta vermiculata (espaguetis) o la pasta tubulata (macarrones), Virgilio y Propercio podrían acudir a la argentaria (banco) más próxima para solicitar una charta creditoria (tarjeta de crédito). Y Suetonio, que alcanzó los 70 años de vida, los esperaría tal vez en su gerontotrophium (residencia de ancianos) jugando al nerdiludium (esto es, el backgammon).
Y esto último, creo yo, le llamaría la atención a Ovidio igual que me la llama a mí: que una lengua moderna como la nuestra no tenga más remedio que acudir al inglés para dar nombre a un juego de mesa que el latín, supuestamente muerto, latiniza sin mayor problema. Porque no se trata de un caso aislado; en español decimos World Wide Web (WWW), striptease, whisky, baby sitter, mountain bike, Latin lover, boy scout y Wikipedia porque no sabemos cómo nombrarlos si no es en inglés, mientras que el latín del siglo XXI no tiene ninguna dificultad para hablar de Tela Totius Terrae (TTT), nudatio, vischium, infantaria, birota montana, mulieriarius Latinus, puer explorator y Vicipaedia.
¿Lingua latina mortua est? ¡Vivat lingua latina!

Fernando A. Navarro. Laboratorio del lenguaje