sábado, 9 de enero de 2010

XI Festival Juvenil de Teatro Grecolatino de Clunia




El 6 de mayo de 2010 el Grupo de Teatro Clásico de la E. S. A. D. de Málaga pondrá en escena a las 12:30 Edipo Rey de Sófocles y a las 17:00 Las asambleístas de Aristófanes.

Las asambleístas de Aristófanes (también conocida como Las eclesiazusas, forma latinizada del título griego antiguo (e1κκλησιάζουσαι, Ekklesiazousai) es una obra teatral de Aristófanes escrita en el 392 a. C. y parecida a Lisístrata en el sentido de que gran parte de la comedia procede de la participación de las mujeres en la política, si bien está mucho más infundida por los problemas de género que ésta. Esta obra muestra también un cambio en el estilo de la comedia griega clásica, tras el corto periodo de oligarquía tras la Guerra del Peloponeso, o al menos un intento del mismo. Parece ser una mezcla de los dos estilos que funciona al principio, pero fracasa al final.
La obra trata sobre un grupo de mujeres, cuya líder se llama Praxágora. Ésta ha decidido que las mujeres deben convencer a los hombres para que les cedan el control de Atenas, pues ellas podrán gobernarla mejor de lo que ellos lo han hecho. Las mujeres, disfrazadas de hombres, se cuelan en la asamblea y votan la medida, convenciendo a algunos hombres para que voten por ella debido a que es la única cosa que no han probado aún.
Las mujeres instituyen entonces un gobierno protocomunista en el que el estado da alimento, hogar y cuidado en general a todos los atenienses. Imponen una idea de igualdad permitiendo que cualquier hombre duerma con cualquier mujer, con la condición de que lo haga con una mujer fea antes de poder hacerlo con una guapa. Esto refleja un punto de vista común sobre las mujeres de la época: dado que nunca poseían nada y tenían que compartir todo, era más probable que las mujeres quisieran poseer cosas comunalmente. La igualdad obligatoria también es en cierta forma una declaración política además de social. Tras la oligarquía gobernante que siguió al fin de la guerra, los atenienses hicieron valer su democracia e igualdad con mucha fuerza, hasta el punto de que, aunque era una clara exageración, la obra dejó seguramente clara su opinión sobre la excesiva democracia.
Hay una escena en la que dos hombres conversan. Uno de ellos está de acuerdo con el nuevo gobierno, dando sus propiedades a las mujeres y obedeciendo sus órdenes. El otro no desea renunciar a sus propiedades, pero está más que dispuesto a aprovechar la comida gratis.

Edipo Rey, tragedia por Sófocles. Para evitar el infausto oráculo según el cual matará a su padre y se casará con su madre, Edipo es arrojado al nacer por mandato de su padre, Layo, rey de Tebas, a un monte infranqueable, donde por azar lo encontrará un pastor al servicio de Pólibo, rey de Corinto. Este rey no tenía hijos y criará a Edipo como si fuera propio. Más tarde Edipo se entera por casualidad de que Pólibo no es su padre y marcha a Delfos para preguntar al oráculo por su origen. En la respuesta del dios descubre horrorizado que matará a su padre y se casará con su madre. De vuelta de Delfos se encuentra por azar con un hombre que le impide el paso. Discuten y el enfrentamiento acaba con la muerte del viejo. Este era Layo, rey de Tebas. Después Edipo se enfrenta a la esfinge, monstruo que atemorizaba al pueblo de Tebas y la vence al revelar el enigma que ésta proponía. El premio por haber liberado al pueblo de este mal es la mano de la reina viuda, Yocasta, que por azar, era su madre.
Pero Edipo acabará encontrándose en una vía trágica, un camino sin retorno. Un nuevo mal se abate ahora sobre Tebas y Apolo, dios de Delfos, revela que la ciudad será liberada si se castiga al asesino de Layo. Edipo comienza las investigaciones, pero el proceso por desenmascarar al culpable llevará a nuestro protagonista al conocimiento de sí mismo: este conocimiento arrastrará a la ruina a aquel que, ante el pueblo se ufanaba de conocer los enigmas y ser el mas poderoso, aquel a quien todos miraban con envidia. Pero la heroicidad de Edipo está en perseverar en su conocimiento hasta el final, a pesar de presentir que esta lucha acabará fatalmente para él .