sábado, 20 de junio de 2015

ARGOS. Aurelio González Ovies



ARGOS


Los caseros no atienden a sus ojos,

pero detrás de sus negras pestañas

oculta una tristeza tan redonda

que apenas le permite la mirada.

Por eso algunas veces con la cola,

cuando escucha el sigilo de las vacas

dibuja sobre el barro en que reposa

retazos de impotencia y de desgana.

Y poco a poco el giro de las moscas

que rondan sobre él noche y mañana,

le han dado un parecido con las cosas

que a la muerte se pudren olvidadas.

Su hocico respingón ya tiene forma

del aullido más último del alma,

y de aquella nariz de caracola

tan única en los rastros de la caza,

cuelga la transparencia de una gota

que ya no puede secarse con la pata.

Y aunque sigue esperando, de su boca

sale de vez en cuando esa palabra

con que expresan los perros su derrota;

y lloriquea y cae y se levanta…


Aurelio González Ovies. En presente (y poemas del Álbum amarillo). Premio “Feria nacional del libro”. Gijón, 1991.

martes, 9 de junio de 2015

Banquete. Jorge Guillén



Banquete
 

                                   “Aeneis”, I, 698-756


Reclinada ya Dido sobre un lecho dorado,

Los troyanos y Eneas se acomodan

En magnífica púrpura. A las manos los fámulos

Dan agua, dan toallas. De los cestos

Los panes sacarán. Hay cincuenta doncellas

Preparando alimentos, y son muchos.

A los Penates honran: se quemas las primicias.

Cien mozas y cien mozos aseguran

El continuo servicio. ¡Cuántos platos y vasos!

Muchos ojos admiran los muy bellos

Obsequios –manto y velo– de Eneas para Dido.

Dido, que por Amor ya tan cautiva,

Se siente dentro de un embeleso enhechizada.

Terminó la comida. Los criados

Sobre la mesa ponen, colmadas, grandes copas

De vino. Alegría con estrépito

Suena por las estancias tan amplias del palacio,

Y las antorchas vencen a la noche.

La reina solicita la copa de oro y gemas.

“Jove –dice sobre el silencio– tú,

A la hospitalidad siempre tan favorable…”

Dido vierte en la mesa algunas gotas

De vino honrando a Jove, moja los labios, pasa

La copa a todos. “Cuéntanos, Eneas…”


Jorge Guillén. Homenaje. Reunión de vidas, 1967.

viernes, 5 de junio de 2015

Primera oración de Eleusis. Luis Díaz Viana



Primera oración de Eleusis

Antes de ser hombre fuiste piedra,
pájaro remoto, río eterno;
fuiste luz, fuiste rayo del crepúsculo,
fuiste larva, gusano, sapo, yedra,
hoja enterrada en la tumba del otoño.
Antes de ser TÚ ya fuiste hombre;
aún percibes los ecos de ese sueño
y ahora, eres con otros, con millares,
aquél y aquél y aquél,
todos tú mismo
porque ellos también
llevan y sufren
LA LLAMA Y LA SEÑAL sobre su frente.
Lo supiste. Lo sabes
que otras vidas, innúmeras,
oscuras, has vivido
que caíste, mil veces, en las ondas
de tus propios fantasmas, de la niebla
del mundo que es olvido.
Pero busca TU PUERTA;
ya no vagues en el frío laberinto de los nombres,
que es ilusión de cuerpos y lugares,
de voces y de formas enlazadas:
“CONSTRUYE HACIA LA LUZ
Y SERÁS LIBRE.”

Luis Díaz Viana. En el umbral de Eleusis. Casa de Zorrilla, 1980.

miércoles, 3 de junio de 2015

(Anacarsis). Rafael Sánchez Ferlosio



(Anacarsis)

Cada vez más ejemplarmente piadosa resulta hoy la respuesta del escita Anacarsis, que visitó Atenas en tiempos de Solón, cuando los atenienses le preguntaban que por qué no tenía hijos: “Por amor a los niños”.

Rafael Sánchez Ferlosio. Campo de retamas. Pecios reunidos. Random House, 2015.